Papada Ibérica

Delicada y equilibrada.

Esta pieza de tocino con magro entreverado comprendida entre la mandíbula y el cuello del cerdo ibérico, se somete a un proceso de salazón y adobo con pimentón y ajo.

Tras un breve periodo de curación se obtiene un producto muy apreciado en la cocina pudiendo ser frito o cocido, añadido a guisos y calderetas.

También se utiliza como manteca para freír en ella tanto pescados como carnes, dándoles un sabor especial.

En los últimos tiempos ha encontrado su hueco en la cocina de autor por su especial sabor.

PRESENTACIONES:

Por piezas enteras.
Envasado al vacío o al natural.
Curación mínima: tradicional según climatología.
Peso: 2 y 2,5 kgs.
Pieza suelta.
Cajas de 6, 12 y/o 16 kg.